La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 10 de diciembre como Día de los Derechos Humanos en 1950  y el pasado 20 de noviembre se conmemoró el 25º aniversario de la creación de la Convención Internacional de los Derechos del niño[1]. Son los principios de dicha Convención los cuales  deseamos celebrar con algunos conceptos que nos permitan continuar las reflexiones en nuestras prácticas cotidianas.

En este sentido  la Ley Nº 621, en su artículo 3º, declara los principios básicos a los que deben sujetarse las instituciones educativas asistenciales no incorporadas a la enseñanza oficial.

Los niños pequeños aprenden integralmente aquí y ahora la vivencia interior que les transmitimos en el ámbito social del cuál son parte.

Es en la relación que establecemos con ellos al cuidarlos, cuándo más  podemos reconocer su singularidad, son los distintos momentos compartidos en  la cotidianeidad de la jornada en los que podemos y debemos actuar el respeto a su identidad e ingresar en la dinámica del entramado subjetivo en donde se reconoce y nos reconocemos.

Para lo cual, profundizar en el conocimiento de cómo garantizar el equilibrio dinámico entre contención y distancia, permitirá  que los niños, gradualmente, conquisten su autonomía, su capacidad de relacionarse  y participar, tanto en su  familia cómo en la comunidad educativa, para luego integrarse mas activa y solidariamente  en la sociedad.

Este es el primer paso para garantizar sus derechos, hacia quienes por su extrema vulnerabilidad, dependen absolutamente de nosotros, los adultos, siendo capaces de sobreadaptarse a la violencia de no ser reconocidos, por su deseo de vivir.

Reconocer que las prácticas de cuidado están mediadas por la singularidad de cada una de las personas que producen el “acto vivo” del cuidar y educar y que las normativas solamente estandarizan regulando lo necesario; es uno de los fundamentos para  establecer un diálogo fértil entre su familia y  directivos, docentes, auxiliares, desde que ingresan a la institución hasta que son retirados.

Las relaciones que se establecen con los niños, es el “lugar” donde se produce el aprender a ser, a vivir juntos,  a conocer y a hacer.

Cómo dice Martín Churba[2] “,….cuanta más diferencia hay con tu interlocutor, de alguna manera más mundos tienes que atravesar para llegar a él…”. Y  la comunicación entre los adultos en sus distintas funciones de actores, institucionales, educativos, sociales en corresponsabilidad con sus padres para su cuidado, permite atravesarlo juntos.

El mejor impacto que podremos lograr en este sentido, es el de obtener ámbitos armoniosos donde seamos felices e innovadores en la transformación  de nuestro contexto socio- cultural aprendiendo juntos un modo cada vez más sensible y más humano en nuestra manera de concebir y de hacer nuestra labor

[1] http://www.unicef.org/argentina/spanish/ar_insumos_MNcdn.pdf

[2] Diseñador argentino https://www.youtube.com/watch?v=bJTZQmA9ZMk

 

Fuente: Registro de Instituciones Educativas Asistenciales / Ministerio de Educación
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